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Perseverancia
ante todo
¿Cuándo
decidiste estudiar periodismo y por qué?
No tengo claro un día
exacto en qué lo haya decidido, como que siempre lo pensé
porque me gustaba escribir. Yo creo que uno no tiene claro lo que es el
periodismo hasta que empieza a trabajar, en la Práctica yo me di
cuenta. Además, en mi familia estoy rodeada de periodistas. Sin
embargo, igual probé una semana en sicología y después
en derecho.
¿Qué es
lo que más te gusta de esto?
Lo que más me gusta
del periodismo en sí, es la posibilidad de conocer diferentes mundos,
diferentes realidades, que en otras carreras no tienes. Es como un auto
que te lleva a muchas partes. Además yo tengo el rollo de la información
social. Necesito saber que estoy haciendo algo que vale la pena para el
resto, lo que puede ser medio soberbio, porque de repente a nadie le importa
lo que yo hago, pero en el fondo yo creo mucho en que con la información
la gente es más libre, con la verdadera información, ya
que no es solamente un lead o la mera constatación de un hecho,
sino el que hay detrás, la explicación.
¿Prefieres conducir
o reportear?
Me gusta conducir. No me lo había propuesto nunca. Al principio
me cargó. Ahora sí, pero siempre de la mano del reporteo.
Conducir solamente adentro de un estudio, sin contacto con lo que está
pasando afuera lo encuentro patético. O sea yo no me siento una
animadora ni una conductora rostro. No me interesa y lo encuentro un lata.
Súper respetable que otros lo hagan, pero yo soy periodista y no
creo posible que un periodista pueda hacer un buen programa de televisión
sin estar reporteando, en la calle, con las patas metidas en el barro.
¿Tratando de
ir más allá te has llevado decepciones con el periodismo?
Soy súper optimista. Yo no creo en eso que el periodismo no investiga.
Hay poco tiempo y pocos medios. La gente acá trabaja desde las
diez de la mañana hasta las diez de la noche, es decir doce horas
para reportear y hacer una buena nota. No se destapa una olla de grillos
en un día.
También creo que
por mucho tiempo los periodistas nos hemos contentado con las versiones
oficiales. Ponemos la denuncia, la contraparte y con eso estamos tranquilos.
De repente esa denuncia es chanta y hay que poder decirlo. Creo que cuando
los periodistas se preocupan de cubrir un solo sector, se empiezan a ser
amigos de la gente, lo cual es muy natural, pero cuesta ir a preguntar
y ser pesado, y ser pesado no porque sí, sino porque en este país
cualquier persona que tenga un cargo, aunque sea el más rasca,
siente que por el hecho de ser una autoridad, tiene la verdad y al periodista
lo mira en menos.
Además hay culpa
de nosotros que no nos hemos hecho valorar en nuestra pega. De repente
hay asesores que te llaman y te dicen para que te vas a meter en esta
cuestión, pero saben perfectamente que yo voy a decirlo y si eso
significa perder la amistad con el asesor del ministro, a mí me
da lo mismo. Yo sé que al final del día el asesor igual
me va a contestar el teléfono, porque le conviene.
¿No te preocupa
el hecho de ser reconocida como una periodista confrontacional o "aguja"?
No, al contrario, lo encuentro un lujo. No lo estoy buscando. No quiero
que digan que chora es esta periodista. Pero si me gusta el hecho de que
la gente te tenga respeto por ejemplo, el ministro Insulza es un tipo
con quien yo he sido muy pesada al preguntarle, pero jamás me ha
negado una sonrisa. Yo tengo claro que me respeta. No me interesa que
digan qué simpática es la Constanza Santa María.
No estoy en esta pega para ser simpática, independiente de que
mi característica no sea ser una persona pesada.
¿En qué
quedó la polémica que se dio en el programa con Naranjo?
Yo creo que Naranjo me odia, porque lo he llamado varias veces para invitarlo
y literalmente me corta el teléfono. El otro día me gritó
no tengo nada que hablar con usted. Algo que encuentro súper razonable,
porque creo que de verdad lo que hicimos lo afectó cualquier cantidad
en su credibilidad. Demostramos con papeles que tenía contratada
a su señora por un sueldo de un millón de pesos, pero la
señora no trabajaba. El gran problema ahí fue que él
mintió y al otro día trató de echarme la culpa a
mí, cuando había un video que me apoyaba. Eso marcó
un hito en el programa, pero no fue sólo gracia mía, sino
de todo el equipo.
¿Qué personajes
te gustaría entrevistar?
No soy de entrevistar a grandes personalidades como premios Nobel, porque
de repente puedes tener a grandes entrevistados al frente y farrearte
la entrevista o que sea un mal entrevistado. También puedes tener
a un personaje desconocido y resultar una entrevista maravillosa. Creo
que no depende tanto de los personajes. Aunque sí me encantaría
entrevistar frente a frente al Presidente, porque creo que Lagos es un
personaje sumamente atractivo. También me gustaría tener
en el programa a Eyzaguirre, que nunca ha querido venir. Es un tipo que
no le gusta mucho la tele. Yo creo que nos mira un poco en menos.
¿Cómo
organizas tu día con tantas cosas: Pantalla Abierta, el programa
del fin de semana y las clases que estás dando en la Universidad
Católica?
Lo organizo muy poco. Me leo todos los días todos los diarios y
las revistas. Soy súper fanática de las noticias y la información.
No lo hago por sacrificio. Llega un minuto en que es una necesidad. Para
el programa tengo que controlar por lo menos 4 temas. Generalmente almuerzo
frente a mi computador. Después del programa nos quedamos un rato
a analizarlo. Si tengo Telenoche me quedó acá, preparándolo.
Los días que no, voy generalmente al gimnasio a despejarme. Los
días lunes es el más complicado, porque hago clases de televisión
en la Universidad Católica. Eso me quiebra mucho el día,
pero me fascina.
¿Y con todo eso
igual te das tiempo para ti, para salir?
Me falta tiempo, de todas maneras me encantaría tener más,
pero jamás le voy a decir a una amiga que me necesita que no, porque
tengo que trabajar o dormir. Me hago el tiempo y eso hace que a veces
duerma muy poco, porque aunque no tenga nada que hacer me quedo hasta
el final en la noche viendo los programas de conversación. Pero
no soy para nada carretera. Me gusta la vida social, pero la "conversa"
más que todo.
¿Te gusta vivir
sola?
Sí es una maravilla, un lujo. Es peligrosamente bueno, porque el
problema es si puedes volver a vivir con alguien después. Creo
que es súper importante. Yo a los 23 me fui de la casa. Llevaba
dos años trabajando, ganando mi plata. Eres un adulto y es muy
necesario. Me da la sensación de que ahora las generaciones son
una especie de guaguas grandes. Es tan rico tener el mundo de uno. Para
mí llegó un momento en que me gustó tener mis horarios,
el refrigerador con las cosas que tengo. También creo que es importante
para los papás ver como los hijos crecen.
¿Vivir en Estados
Unidos ha sido la mejor experiencia de tu vida?
Lo mejor que he hecho en mi vida, lejos. Yo postulé a la beca Fullbright,
presenté un proyecto y me la gané. Feliz me hubiese quedado
allá, pero también tenía claro que había adquirido
un compromiso, es decir a mí me dieron la posibilidad de estudiar
y quedarme trabajando, pero después eso hay que retribuirlo en
tu país y yo creo en eso.
Me contaron que tenías
un lado medio artístico
Sí, mi familia es como bien artista. Yo creo que soy la más
seria de mi casa. Canto y toco guitarra, pero ya es súper amateur.
Canto en matrimonios, cuando puedo y cuando tengo tiempo de ensayar y
todo. En mi casa todos cantan y me fascina estar arriba de un escenario
cantando. Cantar es como una terapia para mí, pero me encantaría
hacerlo más profesionalmente y no tengo tiempo, porque esto hay
que estudiarlo igual que la gimnasia, para cantar perfecto y llegar a
los tonos hay que mantenerse ensayando todos los días.
¿La época de la Universidad cómo fue?
Bien, pero fue la mejor la de Estados Unidos que la de Chile, porque creo
que estuve en un curso muy mateo y súper competitivo. Tengo la
sensación de haber estudiado los 5 años y no porque la carrera
fuera tan difícil, pero creo que nos sacamos la cresta todo el
rato. Me faltaron cafecitos conversados, me faltaron carretes universitarios
hasta tarde. Me faltó desordenarme, porque seguí siendo
la buena alumna del colegio y creo que la Católica se presta mucho
para eso también.
¿Tú
te vas de Chile ahora parece?
Hay "n" posibilidades de que me vaya. No tengo nada muy claro,
pero lo concreto es que tengo un pololo hace tres años, él
es abogado, holandés y viví harto tiempo con él en
Nueva York, pero después lo trasladaron. Desde ese momento hemos
mantenido una relación a distancia. Ahora llegó el minuto
en que tú cachai que tienes que decidir. Estamos los dos en eso,
nos echamos de menos y creemos que uno de los dos tiene que dar el paso
e irse, yo para allá o él para acá.
Por Daniela
Aránguiz
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